Fragmentos I
"Imaginemos lo que pasa con una estatuilla muy valiosa y querida. Primero la agarro por que alguien me la quiere quitar. La aprieto fuerte para evitarlo. Es muy probable que yo retenga el objeto, pero dos cosas van a pasar: la primera es que acabo el placer, no hay ninguna posibilidad de que yo disfrute tactilmente lo que defiendo, del objeto que quiero.
La segunda cosa que va a pasar cuando lo retengo, es el dolor (siga apretando el objeto con fuerza para que nadie lo quite y vea lo que sigue). Lo que sigue es que aparece el dolor. El dolor de la mano cerrada, el dolor de una mano apretada que obtiene un único placer posible, el placer del que no ha perdido, el único placer que tiene vanidad, el de haber vencido a quien me lo quería sacar, el placer de “ganar”. Pero ningún placer que provenga de mi relación con el objeto en si mismo."
"Todos tenemos tendencia a aferrarnos a las ideas, a las personas y las vivencias. Nos aferramos a los vínculos, a los espacios físicos, a los lugares conocidos, con la certeza de que esto es lo único que nos puede salvar. Creemos en lo “malo conocido” como aconseja el dicho popular."
Si uno no ama, no sufre
Porque el que ama se arriesga a sufrir.
VIVIR VALE LA “PENA”
