Martes 13...
De saber que ese día me encontraría con el amor, me hubiese puesto mi traje, para brillar aun mas con el goce y la alegría que me inundo.
El fluir de nuestra conversión, no daba paso a malos entendidos, eramos el uno para el otro, encajamos como dos piezas del mas perfecto engranaje, y circulamos por nuestros mundos como quien se conoce de mil años. Las miradas ocultaban los deseos, y las palabras se peleaban el momento de hacerlo efectivos.
Luego de mas de 2 horas, en plena batalla de ideas y conocimiento mutuo, decidimos salir del local y encaminar hacia nuestro transporte. De las palabras quedaba una sola cuestión, una sola pregunta que seria respondida con argumentos de piel. Mirándome de frente me dijo si le gustaba,... le dije si,... y le bese... le bese con un beso tierno y suave...le bese y sentí el dulce sabor de sus labios...
El atractivo de su miraba cautivo mis deseos y le abrace fuerte, con ganas de no dejarla ir, expresarle mis sentimientos y terminar con nuestro segundo beso, mas intenso y apasionado.
Martes 13, desde aquel día ella compaña mis días, mis noches y mi todo.